martes, 17 de febrero de 2009

A PETICION...LOS TEXTOS DEL MUSEO DEL CACAO Y EL CHOCOLATE PARIANO

Una brevísima historia del cacao en Paria

Chokola´k, es un verbo que para mayas y olmecas quería decir “beber chocolate juntos”
(La verdadera historia del chocolate, Sophie D. Coe y Michael D. Coe).

Este librillo es una iniciativa del Museo del Cacao y el Chocolate de Paria mediante la cual queremos invitarles a hacer juntos el camino que nos permitirá conocer un poco más de nuestra historia, de la gente y los cultivos de Paria, llamada desde su “encuentro” Tierra de Gracia.

ILUSTRE AMERICANO

El botánico Alfonso De Candole sostenía que el cacao provenía de las selvas del río Orinoco y Amazonas y el barón Alejandro de Humboldt encontró la planta en estado silvestre en la zona del Casiquiare.
Unos estudiosos sitúan al pequeño árbol de Theobroma Cacao L. entre Colombia y el sur del Lago de Maracaibo.
Otros, cada vez menos, defienden que el cacao se originó en Centroamérica y México pues fue en esa región donde se conoció que los olmecas, mayas y aztecas preparaban el xocolatl o chocolate, la primera bebida estimulante del mundo americano.
Cultivado o silvestre, lo cierto es que el cacao es Americano y muy probablemente de la Cuenca Amazónica pues es ahí donde se da mayor variedad genética de la planta y esto constituye, según los especialistas, un fuerte indicador de su cuna.


MUCHO GUSTO ¿ENCANTADOS DE CONOCERNOS?

En su tercera expedición a las Indias Occidentales, en 1498, Cristóbal Colón entró al golfo de Paria por la Boca de Serpiente, que separa a Venezuela de Trinidad y al Mar Caribe del Océano Atlántico.
Fue su primer encuentro con el continente suramericano y con las etnias que vivían en esta región y que provenían de la larga fila de personas migró hace miles de años desde el continente asiático, y penetró en América casi desde el Polo Norte, por el estrecho de Behring, para llegar hasta Alaska y luego dirigirse hacia las llanuras centrales de Norteamérica, México, Centroamérica y Suramérica.
Los primeros pobladores que llegan a lo que luego sería territorio venezolano lo hacen en la época paleoindia, unos 15.000 años a.C.

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ASENTAR PARA AFINCAR

Antes de la llegada de Colón, en Paria vivían indígenas de filiación Caribe, que a su vez habían desplazado a poblaciones arahuacas que en los siglos XII y XIII penetraron este territorio y se mezclaron con antiguos pobladores de la región, llegados en tiempos milenarios.

Nada se hizo en Paria, a partir del contacto con los europeos, sin el aporte esencial de la población indígena, la cual constituyó la base social y de trabajo sobre la que se sustentó la colonización.

Paria era uno de los paisajes de mayor densidad de población indígena a la llegada del español al territorio bautizado Gobernación de Cumaná o Provincia de Nueva Andalucía. Así lo confirman los documentos de la época y trabajos arqueológicos recientes.
Sobre la base de la organización social indígena se estructura el espacio colonial, que tendrá como recurso económico fundamental la explotación de la fuerza de trabajo indígena; hombres, mujeres y niños pariagotos, chaimas, caribes y guaraúnos, entre otros grupos, quienes fueron cazados como bestias salvajes a lo largo del siglo XVI y XVII para someterlos a la esclavitud.
Pese a la intensa acción depredadora, la numerosa población no alcanza límites de exterminio pues se refugia en el interior del territorio y mantiene un estado de insurrección general que puso límites a las penetraciones armadas de los españoles.

CHUPATE ESE CACAITO

Una de las primeras referencias del cacao venezolano data de 1579, cuando Rodrigo de Argüelles y Gaspar de Párraga mencionan la posibilidad de transportar el fruto a España. Sabemos que los indígenas utilizaban el cacao como ofrenda, alimento y moneda desde los tiempos precolombinos.
Según el historiador José Rafael Lovera, los indígenas en Venezuela partían las maracas para chupar las semillas frescas del cacao que crecía silvestre.
Otros historiadores refieren que en los Andes se preparaba una bebida a base de semillas molidas de cacao, el chorote, y registros recientes indican que además de en la zona andina, cerca de la laguna de Tacarigua (Miranda), se usó el cacao para rendir culto a los dioses.
Les tomó poco tiempo a los indígenas entender que la semilla de cacao también servía para el trueque.


LA LEY NO SIEMPRE ENTRA POR CASA

Para mantener la estructura productiva, la Metrópoli (España) establece una estricta pero amplia base legal que regula el comercio en las Américas: las ordenanzas del Consejo Real de las Indias.
Quizá bajo el influjo de testimonios de Hernán Cortéz, quien aseguraba que el emperador Moctezuma tomaba dos grandes jarras de chocolate a diario “para servir con fuerza a sus guarichas”, la España de la época vio con ojos de pecado el consumo excesivo de chocolate y lo reglamentó a una taza semanal, para no exacerbar la líbido ni otros humores. De más está decir que reyes y reinas gozaban un nuevo mundo consumiendo el chocolate.

QUE RICO ESTE CHINCHORRO

Los capuchinos aragoneses inician su labor evangelizadora entre Cumaná y el río Caripe, a partir de 1658. La historiadora Magaly Burguera refiere que una vez asentados en la misión Santa María de los Angeles del Guácharo, los capuchinos zanjan una disputa de poder entre ortodoxos y liberales mediante la alternancia en el mando cada tres años, lo que resulta en que mientras que los primeros propiciaban la siembra de cacaotales, los segundos arrasaban con ellos, contentos de no producir mayores riquezas que atrajeran la mirada de sus superiores y de la corona española para poder yacir a gusto, y buena compañía, en sus chinchorros.

MON DIEU

Cerca de la punta de Paria, donde amanece Venezuela, se habla aún el patuá, una lengua con mucho de francés que se usa en varias islas del Caribe, y que los conocedores tratan de enseñar a las nuevas generaciones.
Hace cientos de años, muchos indígenas hablaban el francés, producto de una amistosa relación comercial con personas de esa lengua, y es así como nuestros pobladores iniciales exigen a la Corona española en las primeras décadas de 1700, bajo el gobierno de Carlos Sucre, que si querían cristianizarlos fuera en francés.
Ya en 1651, el padre jesuita francés Denis Mesland había llegado a Guarapiche: Luego se le une el misionero Pedro Pelleprat. La presencia jesuita es corta y la cristianización, como la conquista, continúa “a perro y machete”.

ENTRE PIRATAS, CORSARIOS, FILIBUSTEROS Y BUCANEROS

“Pudiera afirmarse que la permanente presencia francesa en las costas y tierras parianas, acaparando durante casi tres siglos los frutos de su producción agropecuaria, en detrimento de los intereses de la Real Hacienda española, sólo fue posible gracias a la alianza mantenida con los indígenas.”
Carlos Viso

El comportamiento de los españoles Gerónimo de Ortal, a partir de 1533, quien acentúa la guerra esclavista contra los indígenas de Paria, y de Antonio de Cedeño, facilita que se imponga en el Caribe Oriental la presencia de la piratería holandesa, inglesa y, sobre todo, francesa. Los franceses se aprovecharon hábilmente de la enemistad del indígena con el español para establecer sus primeros lazos de amistad y alianza con los parias y los moradores de Guarapiche, vía fluvial que comunicaba con la tierra de los Caribe en las llanuras.
Así, los piratas-mercaderes dan inicio a un dominio económico que se prolonga durante casi cuatro siglos, hasta que en el siglo XIX Francia impone, por medio de sus nacionales corsos, un control monopólico sobre el capital comercial y agrícola de la Región Histórica Pariana.
En cuanto al cacao, fue esta relación fluida entre indígenas y piratas la que favoreció el ingreso del manjar pariano al resto de Europa, burlando el monopolio español a cambio de cuchillos y abalorios, desde las bellas y aún desguarnecidas ensenadas de Paria; contrabando que persiste, aún cuando hoy sean otras las mercaderías y sus consecuencias.


CUANDO ENTRAN JESUITAS

En 1761, cuando llega a Carúpano el gobernador José Dibuja, los registros indican la existencia de 25 haciendas de cacao.
Una siglo más tarde, el cacao se había convertido ya el principal producto de exportación de la región pariana y su cultivo influido de modo determinante en la sociedad.
En 1784, Carúpano fue habilitado como puerto de cabotaje y crece la actividad comercial con las islas del Caribe y Europa.
Gûiria, en el extremo de la península, tiene una actividad cosmopolita que no se concilia con su aspecto pueblerino y confluyen ahí ingleses, hindúes venidos de Trinidad, franceses y catalanes. Es el puente natural hacia las Antillas.
Río Caribe es también un puerto importante desde donde sale la producción de las montañas y costas. Durante gran parte del siglo XIX forma parte del circuito comercial nacional en el que dominaban cacao, cafè, caña de azùcar, rones, carne salada queso y cuadrùpedos.
En la segunda década de 1800 se inicia una corriente migratoria de Córcega que se asienta en Carúpano y Río Caribe y que da otros aires a la presencia francesa que una vez hubo.
Morandi, Allegrini, Pietri, Luigi, Pavan, Lyon, Rusian, Benedetti y Franceschi son familias que impulsan y ordenan la actividad económica y que en el tiempo estimulan el comercio de café y cacao.
A partir de 1870 se desatan una serie de crisis que muestran las debilidades de la economía regional.
La gran crisis del capitalismo en 1930 trae la debacle de la Venezuela agropecuaria.
Esta situación, unida a un inusual y devastador ciclón y al inicio de la explotación petrolera en el estado Monagas, que atrae mano de obra antes campesina, marca un largo y triste reposo de la actividad cacaotera.

Leòn Santelliz fue el principal plantador de cacao en la cuenca de Paria. Su hacienda Aguaclara, en la margen derecha del rìo San Juan, se extendía desde el río Grande hasta el Caripe (tributarios del San Juan). Llegó a acumular más de 700.000 plantas de cacao.
Actualmente, la familia Franceschi es una de las pocas familias de la tradición corsa que continúan con el negocio cacaotero.

2 comentarios:

Kukulkán dijo...

Muy útil tu articulo sobre el chocolate en Venezuela.

Te invito a visitar mi blog sobre el Chocolate.

eladiot dijo...

El chocolate venezolano es de los mejores del mundo

Feliz año nuevo!